Continuamos con nuestra colección de recuerdos. 30 años dan para mucho. Basta con dar un paseo por nuestra Casa para saber que tras toda esa colección de objetos, cuadros, botellas, platos… Hay cientos de historias. Miles. Muchas irrecuperables, pero algunas las tenemos a la vista. Como la de el Salero de Auschwitz.

Expuesto desde 2010 en un rincón privilegiado de La Republicana, este pequeño artículo que cuelga de una de nuestras paredes viajó desde ese Campo de Concentración. Lo trajimos hasta Zaragoza desde Cracovia, lo compramos allí, en un mercadillo, después de visitar el museo estatal de Auschwitz-Birkenau, donde se exponen a modo de lección las consecuencias de las barbaries Nazis.
Allí se pueden ver cientos de cucharas, platos, maletas, restos de pelos, objetos de ortopedias… Muchísimos juguetes. Restos del genocidio. Uno de esos artículos que constantemente nos hacen revivir y ser conscientes de las atrocidades que podemos hacer (para no repetirlas) los humanos, es este pequeño salero azul de los años 40.
Debajo tiene una pegatina que corrobora su procedencia. No olvidéis.